¿Es bueno que los niños se aburran? Por qué sí y cómo aguantar los primeros minutos sin pantalla

Sí, es bueno que los niños se aburran. Ese rato incómodo de «no sé qué hacer» les obliga a buscar algo por su cuenta, y ahí suelen aparecer la imaginación, el juego libre y la autonomía.

Así que no tienes que sentirte culpable cuando tu hijo dice «me aburro». No hace falta que lo arregles. Lo que sí ayuda es saber acompañar esos primeros minutos sin tirar de la pantalla, y de eso va este artículo.

Por qué es bueno que los niños se aburran

El aburrimiento es una señal. Le dice al niño que lo que tiene delante ya no le llena y que busque otra cosa. Si nadie le da la solución, tiene que inventarla.

Esto es lo que dicen la investigación y los pediatras:

  • Más ideas después de aburrirse. En un estudio publicado en Creativity Research Journal, las psicólogas Sandi Mann y Rebekah Cadman vieron que las personas que hacían antes una tarea aburrida (como copiar números de una guía telefónica) se les ocurrían más usos para unos vasos de plástico que las del grupo que no se había aburrido. Ellas creen que la clave está en dejar que la mente divague. Un matiz honesto: el estudio se hizo con adultos, no con niños.
  • Tiempo libre para crecer. La Academia Americana de Pediatría explica que incluso los niños con muchas actividades necesitan tiempo libre sin planificar para su crecimiento creativo, para pensar en sí mismos y para desconectar.
  • El juego libre, que es lo que suele salir del aburrimiento. En su informe The Power of Play, esa misma academia dice que el juego que el propio niño elige es clave para que explore el mundo y descubra qué le gusta y qué le interesa.
  • Lo que cuentan los adultos creativos. Teresa Belton, investigadora de la Universidad de East Anglia, entrevistó a escritores y artistas y vio que muchos habían pasado de pequeños largas horas de aburrimiento. Eso no demuestra causa y efecto, pero encaja con todo lo anterior.

Resumiendo: el aburrimiento no fabrica la creatividad por sí solo. Lo que hace es dejar sitio para que aparezca.

Fuera culpa: aburrirse no es un fallo de los padres

Muchas familias sienten que un niño aburrido es un niño mal atendido. Pero es al revés. Si cada rato vacío se llena enseguida, el niño no llega a practicar lo de entretenerse solo.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) va en esa línea. En la actualización de sus recomendaciones sobre pantallas avisa de que usar dispositivos de forma habitual para distraer o calmar a los niños hace que les cueste más aprender a gestionarse solos y crea dependencia de las pantallas para regular sus emociones.

Sus límites de tiempo por edad son estos:

Edad Recomendación de la AEP
0 a 6 años Evitar las pantallas. No hay un tiempo seguro
7 a 12 años Menos de una hora al día, contando los deberes y el uso escolar
13 a 16 años Menos de dos horas al día, contando el tiempo escolar y los deberes

La AEP también recomienda planificar a diario rutinas y actividades sin pantallas adaptadas a la edad: juegos, manualidades, pintar, leer… Y en su Plan Digital Familiar puedes crear un plan a medida para tu casa.

Dicho de otra forma, dejar que se aburra sin darle la tablet no es descuidarle. Es justo lo que aconsejan los pediatras.

Cómo aguantar los primeros minutos sin pantalla

Lo más difícil es el principio. Las quejas, el «me aburrooo» y las vueltas por el pasillo forman parte del proceso. Estos pasos ayudan:

  1. Avisa antes. «Después de merendar hay un rato sin pantallas.» Si es una rutina fija, se negocia menos que si sale de golpe.
  2. Valida y no lo arregles. Basta con un «Ya, aburrirse es un rollo» con calma. No hace falta discutir ni darle mil soluciones.
  3. No le ofrezcas un menú. Si le das veinte opciones, lo normal es que las rechace todas y te pase la responsabilidad a ti. Mejor deja uno o dos materiales a la vista y sal de escena.
  4. Deja tú también el móvil. La AEP ha visto una relación muy fuerte entre el tiempo que los padres pasan con pantallas y el de sus hijos. Si te ve leyendo, cocinando o arreglando algo, le resulta más fácil buscarse algo que hacer.
  5. Espera sin rellenar el hueco. Cuando parece que «no hace nada», muchas veces está mirando, pensando o empezando algo. Es mejor no interrumpir.
  6. Luego, interésate. Cuando termine, pregúntale qué ha hecho o qué se ha inventado. Así le das valor a ese rato.

Si el aburrimiento viene siempre acompañado de tristeza, apatía o falta de interés por todo, habla con el pediatra.

Un rincón que invite a crear, no a mirar

No se trata de llenar la casa de juguetes. Es mejor tener a mano materiales abiertos, de los que no te dicen qué hacer y piden que el niño ponga la idea. Algunos ejemplos según lo que suele pasar en casa:

Truco práctico: no lo saques todo a la vez. Ve cambiando lo que está a la vista cada pocas semanas. Lo que se guarda un tiempo vuelve a parecer nuevo.

Si quieres más ideas para cambiar las pantallas por juego, echa un vistazo a la colección De las pantallas al mundo real o busca por edad en de 3 a 6 años y de 6 a 9 años.

Lo que conviene evitar

  • Llenar la agenda. Extraescolares, planes y actividades dirigidas están bien, pero si no queda ningún hueco libre, el niño nunca llega a aburrirse.
  • Usar la pantalla como premio por aguantar el aburrimiento. Así el rato sin pantalla se convierte en una espera, no en tiempo propio.
  • Juguetes que lo hacen todo solos. Si el juguete se encarga de todo y el niño solo mira, se parece más a ver una pantalla que a jugar.
  • Juzgar lo que se le ocurre. Una torre torcida o un dibujo «raro» valen igual. Lo que cuenta es que la idea es suya.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo hay que dejar que un niño se aburra? No hay una cifra oficial. Lo importante es que cada día tenga algún rato sin planes ni pantallas, como recomienda la AEP, y que no corras a llenarlo en cuanto aparecen las quejas.

¿Y si se pasa el rato quejándose y no hace nada? Es normal al principio, sobre todo si estaba acostumbrado a tener siempre algo que mirar. Mantén la rutina, deja algún material a la vista y no entres a negociar. Si notas apatía o tristeza que no se va, habla con el pediatra.

¿Es bueno que los niños se aburran también en vacaciones? Sí. En vacaciones hay más tiempo libre y menos horarios, así que es un buen momento para que practiquen lo de entretenerse solos. Basta con alternar planes con ratos sin nada previsto.

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