Cómo mejorar la concentración en los niños: hábitos, descansos y juegos que entrenan la atención

Para que un niño se concentre mejor, lo que más ayuda son cambios pequeños que se mantienen: dormir lo suficiente, moverse cada día, usar menos pantallas y repartir las tareas en bloques cortos con un final claro. Además, la atención se puede entrenar jugando, con juegos de mesa, de construcción y de ciencia que les piden quedarse quietos, pensar y terminar lo que empiezan sin vivirlo como una obligación.

Aquí tienes los hábitos que recomiendan los pediatras, una forma sencilla de organizar los deberes con descansos sin pantalla y una selección de juegos para practicar la atención en casa.

Por qué le cuesta estar sentado y terminar las cosas

Que un niño se levante cinco veces de la silla o deje el puzle a medias no suele ser falta de ganas. A estas edades la capacidad de mantener la atención todavía se está desarrollando, y cada niño va a su ritmo.

Hay varias cosas del día a día que influyen mucho:

  • El cansancio. Si duerme menos de lo que necesita, al día siguiente todo cuesta más.
  • La falta de movimiento. Un niño que lleva horas sentado tiene más dificultad para quedarse quieto otra vez.
  • Las pantallas. Los vídeos cortos y los videojuegos dan estímulos rápidos y constantes. Después, una ficha de matemáticas o un cuento parecen lentísimos.
  • Tareas demasiado largas. Si no ve el final, abandona antes de empezar.

La buena noticia es que casi todo esto se puede cambiar en casa.

Hábitos que ayudan a concentrarse: sueño, movimiento y pantallas

Sueño. Según las pautas que maneja la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, los niños de 3 a 5 años necesitan entre 10 y 13 horas de sueño y los de 6 a 12 años, entre 9 y 12 horas. También recomiendan que los horarios de acostarse y levantarse sean lo más regulares posible, también los fines de semana.

Movimiento. La OMS recomienda que los niños de 3 a 4 años hagan al menos 180 minutos de actividad física al día, con 60 minutos de intensidad moderada o alta, y que no pasen mucho rato seguido sentados. También destaca que las actividades tranquilas compartidas con un adulto y sin pantallas, como leer, contar cuentos, cantar o hacer puzles, son muy importantes para el desarrollo.

Pantallas. La Asociación Española de Pediatría actualizó sus recomendaciones en diciembre de 2024. Entre otras cosas, aconseja crear momentos y zonas de la casa sin pantallas y no usarlas en la hora o dos horas antes de dormir.

Edad Pantallas (AEP) Sueño recomendado
0 a 6 años Cero pantallas, salvo contacto social supervisado 10 a 13 horas (de 3 a 5 años)
7 a 12 años Menos de 1 hora al día, incluidos los deberes 9 a 12 horas (de 6 a 12 años)
13 a 16 años Menos de 2 horas al día 8 a 10 horas

La AEP también señala que el tiempo que los padres pasan con pantallas está muy relacionado con el de sus hijos. Dejar el móvil fuera de la mesa en las comidas ayuda a toda la familia.

Cómo organizar tareas y descansos sin pantalla

Si lo que buscas es que termine los deberes o cualquier actividad, la estructura importa tanto como la actividad en sí. Una forma sencilla de hacerlo:

  1. Prepara el sitio antes de empezar. Mesa despejada, solo el material necesario y la tele apagada.
  2. Divide la tarea en trozos pequeños. En vez de «haz los deberes», di «primero estas cinco sumas».
  3. Empieza con bloques cortos que sepas que puede completar. Cuando los termine sin problema, alárgalos poco a poco.
  4. Haz descansos de verdad, sin pantalla. Saltar, beber agua, salir al balcón o jugar una partida rápida. Si el descanso es con el móvil, volver a la tarea cuesta mucho más.
  5. Celebra que lo ha terminado. Que vea el final y lo note: tachar la tarea de una lista funciona muy bien.

Para los descansos activos, en la colección Para jugar fuera hay ideas para moverse unos minutos. Y si quieres más alternativas para el tiempo libre, echa un vistazo a De las pantallas al mundo real.

Juegos de mesa para mejorar la concentración

Los juegos de mesa tienen algo que pocas actividades consiguen: el niño quiere quedarse sentado. Tiene que esperar su turno, mirar lo que hacen los demás, recordar reglas y llegar hasta el final de la partida. Es justo lo que luego se le pide en clase.

  • Para fijarse en los detalles: en Imita Caras (24,99€, desde 5 años) cada jugador tiene que copiar con sus cubos la cara de la carta lo más rápido posible. Obliga a mirar bien antes de actuar.
  • Para pensar antes de mover: el Tres en Raya Táctico (24,99€, desde 6 años) añade fichas de tres tamaños, y las grandes se comen a las pequeñas. Ya no vale poner sin pensar: hay que anticipar lo que hará el otro.
  • Para el pulso y la paciencia: con ApilaSillas (24,99€, desde 4 años) hay que colocar sillas unas sobre otras sin que caiga la torre. Si se distrae, se cae. Y el Balance Tetris 3D (24,99€, desde 6 años) es parecido, pero con piezas de formas distintas sobre una base que se balancea.
  • Para estar atento a los demás: en Polilla tramposa (19,99€, desde 7 años) hacer trampas forma parte de las reglas, y hay que pillar a quien las hace. Nadie se despista durante la partida.

Hay más opciones en la colección Para toda la familia.

Juegos STEM y de construcción para terminar lo que empiezan

Si el problema es que deja las cosas a medias, los proyectos con un resultado visible ayudan mucho. El niño sabe qué va a conseguir al final y eso le motiva a seguir paso a paso.

  • Construir algo que funciona: el Laberinto de Canicas Montessori (49,99€, de 7 a 12 años) es un puzle de madera que montan ellos mismos siguiendo los pasos. Al acabar, tienen un laberinto con el que pueden jugar. Hay más kits así en Juguetes de madera Montessori.
  • Observar con calma: con el Microscopio de Iniciación (39,99€, de 6 a 12 años) hay que preparar la muestra, enfocar y fijarse bien. Es una actividad lenta que engancha porque siempre hay algo nuevo que mirar.
  • Manualidades con un final claro: con Perlas Mágicas (29,99€, de 6 a 8 años) se colocan perlas una a una siguiendo un diseño. Cuando se termina y se aplica agua, la figura queda unida. Para más ideas, mira Manualidades: Arte y creatividad.

Y si buscas actividades para reforzar lo que aprenden en el cole, en Aprender en casa hay más juegos de este tipo.

Cuándo consultar con el pediatra

Que un niño se distraiga es normal. Pero si las dificultades para concentrarse son muy frecuentes, duran meses y afectan a su vida en casa y en el colegio, lo mejor es hablarlo con el pediatra.

Según la web de familias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, para diagnosticar un TDAH los síntomas deben aparecer antes de los 12 años, durar al menos 6 meses y notarse en al menos dos ambientes, como la casa y el colegio. Ese diagnóstico solo lo puede hacer un profesional. Problemas de sueño, de visión o de audición también pueden influir en la atención, así que es el pediatra quien debe valorarlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué juegos ayudan a mejorar la concentración en los niños? Los que les obligan a mirar con atención, esperar su turno y llegar hasta el final: juegos de mesa de estrategia, de equilibrio o de observación, puzles, construcciones y kits de ciencia. Lo importante es que sean adecuados a su edad, para que no se aburran ni se frustren.

¿Las pantallas empeoran la concentración? La AEP asocia el uso excesivo de pantallas con efectos negativos en el sueño, la actividad física y el desarrollo, y por eso recomienda cero pantallas hasta los 6 años y menos de una hora al día de 7 a 12 años. Dormir peor o moverse menos hace que concentrarse cueste más.

¿Cuánto tiempo debería aguantar concentrado mi hijo? Depende mucho de la edad y de cada niño. Es más útil observar cuánto aguanta ahora en una tarea concreta y alargarlo poco a poco que fijarse en una cifra. Si te preocupa, coméntalo con su pediatra.

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